Estaba el Puercoespín muy triste, no le encontraba sentido a la vida pues siempre terminaba lastimando sin querer a todos los animales que quería. En eso pasó un armadillo se compadeció y le ofreció un abrazo sincero. El Puercoespín vio sorprendido que no lo hería y ese fue el inicio de una larga amistad.
Sé paciente, pues algún día llegará alguien dispuesto a aceptarte tal y como eres.
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